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jueves, diciembre 31, 2009

Xosé Carlos Caneiro - Fantasmas

Cada fin de ano, sen previo aviso, aparecen mentres camiño noctámbulo e meditabundo. Colócanse ao meu lado e amarran desesperados a miña pel, a sístole e diástole do meu corazón gastado. Teñen nomes. Distingo perfectamente a súa figura abisal, as súas mans e o seu modo de andar, acompañándome. Os altos e imposibles, que quedaron aparcados no baúl do fracaso. Os bicos perdidos que se perderon, efectivamente, para ir a ningunha parte. Os boleros que non quero volver a bailar. As uñas da resaca. Os labios da lúa limando a decepción. Os que escoitan os poemas que non sei escribir. A música de Bach e Albinoni. Unha rumba de Serrat: «Este es el amor amor, el amor que me divierte, cuando estoy en la parranda no me acuerdo de la muerte». O meu equipo de fútbol, correndo tralos seus pasos con miles de quilómetros na garganta (son tan irracional e tan mentecato). As leccións aprendidas, as que nunca vou aprender. O carnaval. A estupidez que vomita a televisión. A intelixencia escasa que babosea as noites. A mágoa das oportunidades fallidas. Os ollos negros que non saben mirarme. Os ollos azuis de Concha, que acenden a esperanza. Os marróns de Marta, que cravan na miña alma a alegría. O gozo de deixarme gañar. Uns versos de Ángel González: «Pero si tú me olvidas quedaré muerto sin que nadie lo sepa». Carlos, que aínda non cumpriu tres anos. O delirio da paixón, a súa humidade de esponxa. A xenerosidade. As veces que me enganaron con mentiras amargas, sucias. A sinfonía duns tacóns que non deambulan para encontrarme. Os lazos de seda da amizade. O verbo amar . Ser. Os consellos dos amigos, que me sosteñen coa súa luz e as súas luces. As veces que os homes non saben escribir a palabra tenrura. A agria decisión de dicir o que penso... e ter que soportarme así. A avoa Aracel. Berta, sempre Berta. Aparecen, cada fin de ano, e camiñan comigo. Como fantasmas.

sábado, diciembre 26, 2009

La bailarina y el inglés (Emilio Calderón)




Ésta es la insólita aventura de un británico, nacido en la India, en tiempos de la Segunda Guerra Mundial.

Masters es nombrado, sin ninguna experiencia, jefe de la policía de Jay Town. Sonámbulo, enamorado de la bailarina Lalita Kadori y dueño de «Henry II», el arma con que se comete un crimen, asiste perplejo a un brusco cambio de su destino en el que sus relaciones sólo parecen jugar en contra. Se ve inmerso, así, en una conspiración que puede llevarlo a la cárcel sin que alcance a comprender lo ocurrido.
Colonizadores e independentistas protagonizan esta asombrosa novela repleta de intriga y traición.
La bailarina y el inglés se recorre con una sonrisa.

Finalista del Premio Planeta 2009

La loca de la casa (Rosa Montero)




Este libro es una novela, un ensayo, una autobiografía. La loca de la casa es la obra más personal de Rosa Montero, un recorrido por los entresijos de la fantasía, de la creación artística y de los recuerdos más secretos. Es un cofre de mago del que emergen objetos inesperados y asombrosos.

La autora emprende un viaje al interior en un juego narrativo lleno de sorpresas. En él se mezclan literatura y vida en un cóctel afrodisíaco de biografías ajenas y autobiografía novelada. Y, así, descubrimos que el gran Goethe adulaba a los poderosos hasta extremos ridículos, que Tolstoi era un energúmeno, que Montero, de niña, fue una enana, y que, con veinte años, mantuvo un estrafalario y desternillante romance con un famoso actor. Pero no deberíamos fiarnos de todo lo que la autora cuenta sobre sí misma: los recuerdos no son siempre lo que parecen.

Un libro sobre la fantasía y los sueños, sobre la locura y la pasión, sobre los miedos y las dudas de los escritores, pero también de los lectores. La loca de la casa es, sobre todo, la tórrida historia de amor y salvación que hay entre Rosa Montero y su imaginación.

miércoles, diciembre 23, 2009

Alvin y las ardillas II (Ardillas bailando como Beyonce)



Después de probar suerte con un desesperanzado compositor -Dave Seville- tres ardillas muy peculiares, Alvin, Simon y Theodore, deciden hacer de la casa de Dave la suya propia.

Enseguida las ardillas se dan cuenta de la necesidad de convencer a Dave de que las deje vivir en su casa para demostrarle que no sólo pueden andar como una persona…¡sino que pueden cantar!

No tardarán en revelarse como la sensación musical del momento, mientras Dave se convierte en algo más que en su compositor; en su padre.

Los problemas comienzan cuando las ardillas comienzan a darse cuenta de su éxito y se revelan contra Dave. Sin embargo, pronto descubriran que haber formado una familia con Dave es el mayor éxito de todos.

En esta nueva entrega Alvin y sus compañeros de aventuras irán por los carriles habituales: la vida en la escuela, su amor por la música, y entre aquellas cosas, la presión por una celebridad en ascenso. Pero las ardillitas deberán toparse con una nueva competencia. Un grupo de chicas ardilla está haciendo furor. ¿Cómo se las arreglarán nuestros pequeños héroes?

La escafandra y la mariposa (Jean-Dominique Bauby)





El 9 de diciembre de 1995 un accidente cerebro-vascular sumió a Jean-Dominique Bauby en un coma profundo del que salió meses después con el cuerpo completamente paralizado, afectado del 'síndrome de cautiverio' (una extraña dolencia que provoca una parálisis completa, un encierro en uno mismo, como dentro de una escafandra) pero con las facultades mentales intactas. Sólo podía abrir el ojo izquierdo y su única ventana al mundo era el parpadeo. Un guiño para decir 'si', dos para decir 'no'. Podía oír, comprender, recordar, pero no hablar. Además de su párpado izquierdo también estaban intactas su imaginación y su memoria: la mariposa. Con su ojo componía palabras, frases y páginas enteras. De esta manera, paralizado en la cama o en la silla de ruedas, Bauby dejó constancia de su existencia y de sus reflexiones en esta breve pero intensa obra.


martes, diciembre 22, 2009

Los peces en el río (Villancico popular español)



¡LOS MIEMBROS DE LA REPÚBLICA DE PLUTÓN OS DESEAMOS FELIZ NAVIDAD A TODOS!

lunes, diciembre 21, 2009

Contra el viento (Ángeles Caso)




Premio Planeta 2009.

La niña São, nacida para trabajar, como todas en su aldea, decide construirse una vida mejor en Europa. Tras aprender a levantarse una y otra vez encontrará una amistad nueva con una mujer española que se ahoga en sus inseguridades. São le devolverá las ganas de vivir y juntas construirán un vínculo indestructible, que las hará fuertes.

Conmovedora historia de amistad entre dos mujeres que viven en mundos opuestos narrada con la belleza de la realidad. Una novela llena de sensibilidad para lectores ávidos de aventura y emoción.

Ángeles Caso vuelve a cautivar con una historia imprescindible para leer y compartir.

Me gusta ser una zorra (Las Vulpes)



Vulpes es el primer grupo punk rock femenino de Baracaldo (Vizcaya, España), uno de los primeros de dicha comunidad autónoma, se formó durante el verano boreal de 1982. Se hicieron famosas a partir del 23 de abril de 1983 por aparecer interpretando la canción «Me gusta ser una zorra» en el programa de Televisión Española Caja de ritmos, dirigido por Carlos Tena, que servía de escaparate de la actualidad musical del momento y se emitía en horario infantil.

Después de la polémica se disolvieron (con sólo un single en su haber). En 2005 se reunieron puntualmente y volvieron al estudio para grabar el álbum Me Gusta Ser. Una vez editado el álbum, volvieron a separarse.

Las consecuencias de estudiar demasiado (14/06/08)

jueves, diciembre 17, 2009

Viñeta de El Roto - El País


martes, diciembre 15, 2009

El nombre del viento (Patrick Rothfuss)




"Patrick Rothfuss me recuerda a Ursula K. Le Guin, George R.R. Martin y J. R. R. Tokien, pero en ningún momento he sentido que estuviera imitándolos. Sin duda El nombre del viento se convertirá en un clásico". The Times
"El nombre del viento es una de las mejores historias contadas en cualquier tipo de medio durante la última década... Colóquelo en la estantería al lado de El señor de los Anillos". A. V. Club.
"Este es el tipo de primera novela que la mayoría de los autores tan solo puede soñar con escribir. El universo de la literatura tiene una nueva estrella". Publishers Weekly





domingo, diciembre 13, 2009

Sinto

Vexo aquel beixo durmido
como rocha que era lava
caendo leve pola aba
daquel xeo derretido.

Sinto o sentir derruído
sen a luz que aloumiñaba
sen a man que me cantaba
agarimos ao ouvido.
Ulises C.

sábado, diciembre 12, 2009

Juan José Millás - Como ahora

Cuando los ordenadores sean tan pequeños que se puedan implantar detrás de una ceja, nos conectaremos a Internet en cualquier momento del día o de la noche y sin que nadie de los que nos rodean se dé cuenta. Así, estaremos en el sofá del salón, viendo aparentemente la tele, pero nuestro cerebro estará jugando con Google Earth, buscando quizá el barrio de una amante, localizando su casa, haciendo un zoom sobre su azotea o sobre la ventana de su dormitorio. Podrá uno ir en el autobús al tiempo que entra y sale de las páginas web preferidas u odiadas o lee la Wikipedia por orden alfabético. Bastará un ligero movimiento de la ceja, quizá un pensamiento, para navegar por la Red, pues la Red estará entonces dentro de nuestra cabeza. Parpadearemos y saldremos de una carpeta o de un archivo para meternos en otro sin que a nadie le sea posible revisar nuestro historial ni nuestros correos electrónicos ni nuestras direcciones digitales favoritas.

A lo mejor estará uno junto a su esposa, atendiendo aparentemente al telediario, pero sus neuronas permanecerán enganchadas a una página pornográfica en la que una chica está desnudándose para meterse en la ducha. Y será imposible saber en dónde se encuentra cada uno en realidad. El carnicero te dirá buenos días, buenas tardes o en qué puedo ayudarle, mientras por el interior de su cráneo desfilan imágenes que no podemos ni sospechar. En esa situación, el marido, excitado por lo que tiene dentro de la cabeza, pondrá la mano sobre el muslo de la esposa, excitada por lo que tiene dentro de la suya, pues los dos se habrán conectado a Internet mientras fingían escuchar a Ana Blanco, y así, cada uno con su página web preferida dentro de la bóveda craneal, se arrancarán la ropa y se revolcarán en el sofá y consumarán una cópula inesperada. O sea, todo exactamente como ahora.

Arturo Pérez-Reverte - Esa gentuza

Paso a menudo por la carrera de San Jerónimo, caminando por la acera opuesta a las Cortes, y a veces coincido con la salida de los diputados del Congreso. Hay coches oficiales con sus conductores y escoltas, periodistas dando los últimos canutazos junto a la verja, y un tropel de individuos de ambos sexos, encorbatados ellos y peripuestas ellas, saliendo del recinto con los aires que pueden ustedes imaginar. No identifico a casi ninguno, y apenas veo los telediarios; pero al pájaro se le conoce por la cagada. Van pavoneándose graves, importantes, seguros de su papel en los destinos de España, camino del coche o del restaurante donde seguirán trazando líneas maestras de la política nacional y periférica. No pocos salen arrogantes y sobrados como estrellas de la tele, con trajes a medida, zapatos caros y maneras afectadas de nuevos ricos. Oportunistas advenedizos que cada mañana se miran al espejo para comprobar que están despiertos y celebrar su buena suerte. Diputados, nada menos. Sin tener, algunos, el bachillerato. Ni haber trabajado en su vida. Desconociendo lo que es madrugar para fichar a las nueve de la mañana, o buscar curro fuera de la protección del partido político al que se afiliaron sabiamente desde jovencitos. Sin miedo a la cola del paro. Sin escrúpulos y sin vergüenza. Y en cada ocasión, cuando me cruzo con ese desfile insultante, con ese espectáculo de prepotencia absurda, experimento un intenso desagrado; un malestar íntimo, hecho de indignación y desprecio. No es un acto reflexivo, como digo. Sólo visceral. Desprovisto de razón. Un estallido de cólera interior. Las ganas de acercarme a cualquiera de ellos y ciscarme en su puta madre.

Sé que esto es excesivo. Que siempre hay justos en Sodoma. Gente honrada. Políticos decentes cuya existencia es necesaria. No digo que no. Pero hablo hoy de sentimientos, no de razones. De impulsos. Yo no elijo cómo me siento. Cómo me salta el automático. Algo debe de ocurrir, sin embargo, cuando a un ciudadano de 57 años y en uso correcto de sus facultades mentales, con la vida resuelta, cultura adecuada, inteligencia media y conocimiento amplio y razonable del mundo, se le sube la pólvora al campanario mientras asiste al desfile de los diputados españoles saliendo de las Cortes. Cuando la náusea y la cólera son tan intensas. Eso me preocupa, por supuesto. Sigo caminando carrera de San Jerónimo abajo, y me pregunto qué está pasando. Hasta qué punto los años, la vida que llevé en otro tiempo, los libros que he leído, el panorama actual, me hacen ver las cosas de modo tan siniestro. Tan agresivo y pesimista. Por qué creo ver sólo gentuza cuando los miro, pese a saber que entre ellos hay gente perfectamente honorable. Por qué, de admirar y respetar a quienes ocuparon esos mismos escaños hace veinte o treinta años, he pasado a despreciar de este modo a sus mediocres reyezuelos sucesores. Por qué unas cuantas docenas de analfabetos irresponsables y pagados de sí mismos, sin distinción de partido ni ideología, pueden amargarme en un instante, de este modo, la tarde, el día, el país y la vida.

Quizá porque los conozco, concluyo. No uno por uno, claro, sino a la tropa. La casta general. Los he visto durante años, aquí y afuera. Estuve en los bosques de cruces de madera, en los callejones sin salida a donde llevan sus irresponsabilidades, sus corruptelas, sus ambiciones. Su incultura atroz y su falta de escrúpulos. Conozco las consecuencias. Y sé cómo lo hacen ahora, adaptándose a su tiempo y su momento. Lo sabe cualquiera que se fije. Que lea y mire. Algún día, si tengo la cabeza lo bastante fría, les detallaré a ustedes cómo se lo montan. Cómo y dónde comen y a costa de quién. Cómo se reparten las dietas, los privilegios y los coches oficiales. Cómo organizan entre ellos, en comisiones y visitas institucionales que a nadie importan una mierda, descarados e inútiles viajes turísticos que pagan los contribuyentes. Cómo se han trajinado –ahí no hay discrepancias ideológicas– el privilegio de cobrar la máxima pensión pública de jubilación tras sólo 7 años en el escaño, frente a los 35 de trabajo honrado que necesita un ciudadano común. Cómo quienes llegan a ministros tendrán, al jubilarse, sólidas pensiones compatibles con cualquier trabajo público o privado, pensiones vitalicias cuando lleguen a la edad de jubilación forzosa, e indemnizaciones mensuales del 100% de su salario al cesar en el cargo, cobradas completas y sin hacer cola en ventanillas, desde el primer día.

De cualquier modo, por hoy es suficiente. Y se acaba la página. Tenía ganas de echar la pota, eso es todo. De desahogarme dándole a la tecla, y es lo que he hecho. Otro día seré más coherente. Más razonable y objetivo. Quizás. Ahora, por lo menos, mientras camino por la carrera de San Jerónimo, algunos sabrán lo que tengo en la cabeza cuando me cruzo con ellos.

lunes, diciembre 07, 2009

Lo mejor que le puede pasar a un cruasán (Pablo Tusset)




¿Qué ocurre cuando Pablo Baloo Miralles, treintañero inadaptado y vacilón, holgazán, misógino, prostibulario, además de oveja negra y conocido filósofo en la Red, se topa de hocicos con el misterio en un barrio pijo de Barcelona? A bordo de un deportivo con aire de pantera Bagheera, y con un humor inteligente, excéntrico y mordaz, Miralles nos conduce por una intrigante trama salpicada de alegrías etílicas, escarceos venéreos y páginas Web de dudoso contenido.


La vida de las abejas (Maurice Maeterlinck)




Libro de un encanto muy poco común, de primorosa delicadeza literaria, a veces revestida de dramatismo, que en ningún caso es un manual ordinario de Historia Natural únicamente destinado a darnos a conocer mejor a estos insectos, de por sí sumamente interesantes.

A pesar de su título poco prometedor, es un libro de buena literatura, preñado de pensamiento filosófico, apreciaciones morales y sociológicas; las agudas observaciones acerca del pequeño insecto y las comparaciones profundas y geniales entre su destino y el destino humano, están envueltas como por espléndida y regia vestidura, en un estilo lleno de elegancia, nutrido, sintético, en que abundan sorprendentes descripciones, cuadros arrancados a la naturaleza por una pluma que nada tiene que envidiar al pincel.


Día a día (Osho)




Las enseñanzas de Osho desafían la categorización al abarcar desde la búsqueda individual de significado hasta los temas sociales y políticos más urgentes a los que la sociedad actual se enfrenta. Sus libros nunca fueron escritos: son transcripciones de grabaciones, sonoras o en vídeo, tomadas de las conferencias improvisadas que ofreció, durante treinta y cinco años, a una audiencia internacional. Osho ha sido descrito por el Sunday Times de Londres como uno de los «1.000 constructores del siglo xx», y por el norteamericano Tom Robbins como «el hombre más peligroso desde Jesucristo».


Refiriéndose a su propio trabajo, Osho ha dicho que él está ayudando a crear las condiciones para el nacimiento de una nueva clase de ser huma­no. Muchas veces ha caracterizado a este nuevo ser humano como «Zorba el Buda» -capaz al mismo tiempo de disfrutar de los placeres terrenales como Zorba el griego y de la silenciosa serenidad de Gautama Buda. Atravesando como un hilo los diversos aspectos de la obra de Osho se encuentra una visión que pone en sintonía la perenne mirada oriental con las enormes posibilidades de la ciencia y las tecnologías occidentales.


Osho es también reconocido por sus revolucionarias contribuciones a la ciencia de la transformación interior, con un acercamiento a la medi­tación que deja de lado el ritmo acelerado de la vida contemporánea. Sus «Meditaciones Activas» están pensadas para, en primer lugar, despren­derse del estrés acumulado por el cuerpo y la mente, de manera que es más fácil experimentar el estado de meditación relajado y libre de pen­samientos.

El diario de Noah



Estamos en los años cuarenta. Una joven va a la ciudad costera de Seabrook (Carolina del Norte) para pasar el verano con su familia. Allie Hamilton (Rachel McAdams), todavía adolescente, conoce a un chico local, Noah Calhoun (Ryan Gosling), en la feria. Nada más verla, Noah sabe que él y Allie están destinados a vivir juntos. Aunque ella es de una familia adinerada y él es un pobre trabajador de fábrica, a lo largo de un apasionado verano sureño los dos se enamoran profunda-mente. Las circunstancias -y el repentino estallido de la Segunda Guerra Mundial- les separan, pero ambos conservan vivo el recuerdo del otro. Cuando años después Noah regresa de la guerra, Allie ha salido irrevocablemente de su vida pero no de su corazón. Aunque Noah lo ignora, Allie ha vuelto a Seabrook, el lugar donde se enamoraron. Pero está comprometida con Lon (James Marsden), un rico soldado que conoció mientras hacía trabajos voluntarios en un hospital militar. Décadas después, un hombre (James Garner) lee una vieja y descolorida libreta a una mujer (Gena Rowlands) a la que visita regularmente en la residencia de ancianos. Aunque sus recuerdos se han desvanecido, le fascina la emotiva historia de Allie y Noah y durante unos momentos es capaz de revivir la época apasionada y turbulenta en la que juraron pasar el resto de su vida juntos.



domingo, diciembre 06, 2009

Viñeta de El Roto - El País

miércoles, diciembre 02, 2009

Tres vidas de santos (Eduardo Mendoza)




Tres magníficos relatos de Eduardo Mendoza, narrados con el inconfundible y personalísimo estilo del autor. Una combinación perfecta de seriedad e ironía. Los tres relatos que comprenden este volumen guardan un rasgo común. En ellos hay personajes que podrían calificarse de santos: no son mártires ni anacoretas, pero son santos en la medida en que están dispuestos a renunciar a todo por una idea, que cultivan sus obsesiones en su relación con los demás.

"La ballena" es el relato más cercano a las crónicas barcelonesas que han hecho célebre a Eduardo Mendoza, y se inicia en el Congreso Eucarístico de 1952; "El final de Dubslav", ambientado en África, es una intensa narración con un final impresionante; y por último, "El malentendido" es una profunda reflexión sobre la creación literaria y el difícil diálogo entre clases sociales, además de una variación seria del personaje del lumpen que inspira al detective sin nombre de "El misterio de la cripta embrujada", "El laberinto de las aceitunas" y "La aventura del tocador de señoras".

Hay en Eduardo Mendoza dos facetas como narrador: una paródica, y una perfectamente seria, siempre con detalles irónicos o claramente humorísticos. En "Tres vidas de santos" Mendoza se expresa con voz parecida a la de sus relatos paródicos, pero invirtiendo la proporción entre broma y gravedad.