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domingo, agosto 30, 2009

Flor amarela

Soidade avesa en domingos distantes.
Solicítame incesante
o eterno retorno
do crepúsculo.

Mais resisto.

Sobrevivo adoito
respirando a esencia
do teu fulgor de marmelo
que deleita puntual
cada amencer.
Ulises C.

viernes, agosto 28, 2009

Antología de la literatura fantástica (Borges, Bioy Casares y Ocampo)




El cuento fantástico responde a un anhelo obsesivo del hombre por oír cuentos y satisface más que ningún otro género porque es el 'cuento de cuentos', el de las colecciones orientales y antiguas.

Esta obra no es estrictamente una antología, sino la reunión de los mejores relatos fantásticos en la opinión de tres verdaderos especialistas en el género: Borges, Bioy Casares y Ocampo. Por esa razón puede parecer irregular si se lee con un criterio histórico o geográfico, pues no es intención de los autores ser exhaustivos, sino devolver al lector el placer de sumergirse en mundos nuevos, en aventuras increíbles y en la magia de la gran literatura de todos los tiempos.

jueves, agosto 20, 2009

La autoestima (Luis Rojas Marcos)




Rojas Marcos analiza los factores que determinan la idea de nuestro "yo", como el papel de los genes, la infancia, los valores culturales, el lado oscuro de la autoestima y el odio a uno mismo. El autor defiende que el entender las claves de la autoestima es una inversión muy segura, ya que, ¿hay algo más determinante en nuestra vida que cómo nos sentimos con nosotros mismos?

Cómo leer y por qué (Harold Bloom)




¿Por qué leer? Porque, de acuerdo con Harold Bloom "sólo la lectura constante y profunda aumenta y afianza por completo la personalidad." Además, según Bloom también, la lectura es el placer más curativo y enriquecedor. Este libro se ocupa de estos placeres y beneficios y de cómo obtenerlos.

Bloom, que ha sido profesor de literatura durante más de cuarenta años, procede haciendo interpretaciones breves, amenas y muy cuidadosas de textos de autores como Miguel de Cervantes, William Shakespeare, Jorge Luis Borges y Ernest Hemingway, entre otros, y mostrando al lector como deben ser leídos tales textos y por qué es provechoso leerlos. Todo esto, escrito en un lenguaje claro y directo, como el que usaría un lector que simplemente le habla a otro.

El propósito de Bloom es enseñar a los lectores la manera de introducirse en el campo de la gran literatura para que puedan encontrar por sí mismos lo que tantos buscan: una concepción más firme y precisa de su propio ser.

domingo, agosto 16, 2009

Leila

Linda bela durminte
estirpe azul e branca
intensa melodía
lucindo cada día
arelas de esperanza.
Ulises C.

jueves, agosto 13, 2009

La Mano de Fátima (Ildefonso Falcones)




La nueva novela de Ildefonso Falcones, autor de La Catedral del Mar.
La historia de un joven atrapado entre dos religiones y dos amores, en busca de su libertad y la de su pueblo, en la Andalucía del siglo XVI.
1568. En el agreste paisaje de las Alpujarras granadinas, los moriscos sobreviven gracias a su duro esfuerzo a pesar de los continuos obstáculos que les imponen los cristianos viejos. Obligados a venerar unos símbolos religiosos en los que no creen, su descontento crece hasta estallar en una revuelta cruel y sanguinaria. Entre los sublevados se halla Hernando, un joven de catorce años que ha sufrido el rechazo de su gente debido a su origen: su madre, Aisha, fue violada por un sacerdote y él, apodado el nazareno, es el fruto de dicho ultraje. Forzado por su padrastro, Brahim, a trabajar como arriero desde muy niño, la guerra se convierte para Hernando en la oportunidad de demostrar su valía ante un pueblo que le desprecia. Su valor y su habilidad con los animales le hacen ganarse la confianza de Ibn Umeyya, el rey de al-Andalus, y la gratitud de Fátima, la joven madre de un pequeño a la que salva de una muerte cierta. No será la única a quien salvará en esta contienda. Debatiéndose entre la fe que le inculcó Hamid, el viejo alfaquí que se convirtió en el padre que nunca había tenido, y los desmanes que contempla cometidos en nombre de Alá, su buen corazón le impele a ayudar a Isabel, una niña cristiana cautiva, y a un noble castellano, don Alfonso, que le jura su eterno agradecimiento. Pero su honestidad le granjea también envidias y enemigos: sobre todo Ubécar, el arriero ladrón, y Brahim, su cruel padrastro, que no soporta los favores que el rey, y sobre todo la bella Fátima, prodigan a su hijo bastardo, del cual se venga maltratando impunemente a Aisha, su madre. Aprovechando la muerte del rey a manos de sus propios hombres, Brahim consigue condenar a Hernando a la esclavitud y contraer matrimonio con Fátimala muchacha. Su puesto como lugarteniente del nuevo monarca parece hacerle invulnerable…

domingo, agosto 09, 2009

Ocaso

Pinga de alento de lúa minguante.
Bágoa de cinza azul.
Ocaso calmo e cruel.
Acaso sempre endexamais.
Ulises C.

domingo, agosto 02, 2009

Canción triste del amor sicalíptico


Iba caminando por calles de papel,
tintineo de ilusiones tras cada pared,
un sol brillante en la noche oscura
y Pepito Grillo auguraba: es una locura,
¡nuuunca te va a querer!

El Miedo propuso tomar un taxi conmigo.
Me excusé, sin más, con el mejor cumplido;
apuré el paso hasta el bar de la esquina,
allí pedía limosna y propina
la flauta de un viejo mendigo.

¿Adónde vas tan aprisa, hermano? A estas horas ya ha cerrado El Corte Inglés.
¡Anda, no seas malo! Échame una monedita, mejor que sean tres: tengo hijos, esposa...
y un perro que mantener.


Eché mano al bolsillo, empecé a revolver.
Sólo llevaba recuerdos, mas nada que perder.
¡Lo siento, majestad! Sé que eres de ley
pero ya quisiera yo tener can, hijos y una mujer.

Tus notas hablan de un pobre que nunca dejó de ser rey.


Doblé al cabo la esquina de la rúa Zapardiel
donde una señora muy fina me esperaba en un motel.
Le metí en el escote lo que al otro le negué.
Dime, mi vida, preciosa, ¿qué le gusta a una mujer?
Lo que obtuve por respuesta fue el roce de su piel.

Me lié con el sostén y su minúsculo enganche.
Anduve algo más fino con las braguitas de encaje.
A falta de copa, bebí champán de su ombligo
y como buen actor la besé, al final del rodaje.
Amor, locura, pasión: velocidad y tocino.

Le juré amor eterno, me la llevaba conmigo.
No tan deprisa, corazón, escucha lo que te digo:
muchos como tú he visto que se las dan de listos,

pero no creas que sin parné nos volvemos mejores.
Somos lo que somos: la perdición de los hombres.


Discutí con ella porque no la daba convencido
y llamó a su fiel maromo, un tipo bien fornido.
Sin mediar ni palabra, me mandó dos guantazos:
con uno vi las estrellas, con el otro renegué de Cupido.
¡Como escuecen las lágrimas con la cara hecha pedazos!

Con el rabo entre las piernas, con un ojo malherido,
como caballo furioso huí bufando a galope tendido.
Regresé por el mismo sitio, el único que alumbraba la noche.
Allí quedaba el mendigo riéndose a troche y moche.
Por no darle sus tres monedas, lo tenía bien merecido.

Un coche pasó rozando, me salpicó el abrigo.
En él iban el Miedo truhán y Pepito Grillo.
Le hice señas a un taxi a ver si estaba en servicio.
Ahora ya es tarde, amigo, acabo de bajar bandera.
Avancé después con mi pena, mi única fiel compañera.

Regresaba a mi casa de papel mojado,
perros coléricos tras cada enrejado,
farolas amamantando mosquitos,
un gato negro en aquel tejado.
¡Cómo duele el amor! - maullé a grito pelado.


Neuromante



sábado, agosto 01, 2009

Luis Piedrahita - El rey de las cosas pequeñas




¿Sabéis cuál es una de las partes más sensibles del ser humano?
El capó del coche.
Si cojo una llave y os rasaco en el brazo, no pasa nada... Os lo hago en el coche, y lloraríais. Si ese inocuo rasguño blanquecino fruto de la sequedad de la piel estuviera sobre vuestro coche, tendríais que coger la baja por depresión.
Lo que le pasa a la chapa de tu coche duele más que si te lo hicieran en la piel. Eso les pasa hasta a los del tunning, que son de pelo corto y duro como un fox-terrier. Un tunero puede soportar un piercing en un parpado, pero roza el coche aparcando y vuelve a casa llorando.
Si os fijais, todos los coches tienen algún tipo de rasponcillo, bollo, rozadura... Es inevitable. Pues cada rocecillo equivale a un señor triste. Cada raspón es una blasfemia gritada al viento. Los rocecillos hacen llorar al niño Jesús.
Cuando uno compra un coche, cree que él va a ser la excepción: "Éste lo voy a cuidar mucho desde el primer día". Este Tipo de frases jamás llevan a buen puerto. Es como cuando dices: "Este año voy a estudiarlo todo desde el primer día". Eso jamás ha funcionado. Y cuando te pasa, se te queda una cara de tonto... Es por cosas tontísimas... Aparcas preocupándote mucho por no rozar de un lado y... "¡ciiijjj!". ¿Quién ha puesto ahí ese bolardo? El bolardo es el melanoma de la chapa de los coches. Y son imprevisibles. E hipnóticos. Aparcas perfectamente entre dos bolardos: no pasa nada. Pero el bolardo te hipnotiza, dejas la marcha puesta, y al desaparcar... "¡cracha!". Y se te queda una cara de tonto...
Hay una cosa que es de expediente X: cuando estás aparcando y de repente, sin saber cómo, tienes una columna en medio de la puerta. Todavía no te toca, pero si le das hacia delante, te roza, y si le das hacia atrás, tambíén. ¿Cómo se sale de ahí? Y lo más intrigante: ¿cómo se llega? Físicamente, no es posible.
Otra situación: maniobrando en un parking en el que no estás acostumbrado, como, por ejemplo, el de El Corte Inglés. Allí la zona de recoger el tique está completamente rozada por todas partes. Por eso en El Corte Inglés hay un taller de chapa y pintura. A lo largo del garaje hay raspones de todos los colores. Yo creo que los hace un pintor para que la gente vaya precavida.
Una de las principales causas de rocecillos es fiares de otro al aparcar. Un tío anónimo se erige en capataz de la operación y se pone a dirigir la maniobra. El problema principal es que no hay un lenguaje universal del aparcamiento. Son tres palabras las que se utilizan, solo tres, pero no está nada claro lo que quieren decir:
1. "Dale, dale, dale..."
2. "Dale, que libras..."
3. "Endereza".
--- Endereza y dale, que libras de sobra.
--- No, de sobra no libro, que si no, tú no estarías ahí manejando la operación.
El rocecillo siempre te pilla por sorpresa. De repente oyes: "¡Ciijjjj!". Y se te hiela la sangre. Paras el motor, sales del coche con los ojos llorosos, y te pones a calibrar el daño. Y hacemos una cosa muy absurda: intentamos arreglar el rocecillo frotándolo con el dedo. Nos creemos que somos como Jesucristo, o como E.T., que curamos las heridas con sólo tocarlas.
Es una reparación poco digna, porque cuando uno trata de arreglar el coche por su cuenta, nunca queda bien. Como esa gente que se les rompe el cristal y pone un cartón. Eso no es serio. O la matrícula pintada a boli en un cartón. O el que tiene un bollo en la puerta, va a un desguace a por otra puerta y... hombre... del mismo color, del mismo, del mismo, no es. Y van con un coche azul metalizado con una puerta azul orinal. Es el patchwork aplicado al automovilismo.
Hay quien ya tiene tantos golpes, que el coche está que se cae a trozos, y lo quieren vender. Te dan ganas de decirle al dueño:
--- Oye, ¿sabes cómo hacer para duplicar el valor de tu coche?
--- ¿Cómo?
--- Llenando el depósito de gasolina.
Para evitar los roces y raspones hay un producto en las teletiendas que se llama "Repara todo". Es una crema que, la echas en un trapo, lo pasas por la rozadura y la chapa del coche queda perfecta. No se sabe por qué, el tío del anuncio luego echa alcohol y le prende fuego al capó del coche como para mostrar lo resistente que es el reparador. Vamos a ver, si tu coche está en llamas, las rozaduras que tenga no son tu mayor problema, ¿no?
Otra solución es tener el coche tan sucio, tan sucio, que cuando rozas con algo, el roce no llegue a la chapa. El problema es que siempre aparece ese Robin Hood de la higiene, ese Curro Jiménez de la pulcritud que extiende su dedo y te pone: "Lávalo, guarro". ¿Guarro yo? ¿Pero tú te has mirado el dedo, chaval?
La mejor opción es tapizar los coches con tela (por fuera). En lugar de comprarte un Audi azul metalizado, te compras uno de pana marrón, o de tergal, que es igual de elegante. Lo rozas y no pasa nada, no hay que llevarlo al taller de chapa y pintura. Como mucho, darle unas puntaditas. Y se podría poner un bolsillo en la puerta, así no te tienen que poner la publicidad en el parabrisas, que es una molestia.
Los tuneros serían como modistas:
--- Le voy a hacer los bajos a mi coche, le suelto el dobladillo y luego le hago unas calaveras de punto de cruz.
--- Va a quedar divino.
Aunque, a lo mejor, los roces en los coches no son tan malos. Al fin y al cabo... el roce hace el cariño.




Once (película dirigida John Carney)

Canción: Falling Slowly (ganadora de un Oscar en 2008)



Glen Hansard es un cantante y compositor que interpreta sus canciones por las calles de Dublín, cuando no está trabajando en la tienda de su padre (Bill Hodnett). Durante el día, para ganar algún dinero extra, interpreta conocidos temas para los transeúntes, pero por las noches, toca sus propios temas en los que habla de cómo le dejó su novia.

Su talento no pasa desapercibido a Marketa Irglova, quien da vida a una inmigrante checa que vende flores en la calle para sacar adelante a su hija y a su madre (Danuse Ktrestova).

También ella se está recuperando de un "fracaso amoroso" y, para sentirse un poco mejor, escribe canciones sobre el tema, pero a diferencia de Glen, nunca las interpreta en público.

Glen y Marketa, acaban de improviso haciendo un dueto en una tienda de música y será entonces cuando descubran que algo les une.

Al no haberse recuperado todavía de sus respectivas rupturas, dudan sobre si luchar por iniciar una relación entre ellos. Mientras toman una decisión que cambie sus vidas, ambos se concentran en escribir nuevos temas y grabar algo, para intentar abrirse camino profesionalmente en el mundo de la música.

Podéis descargar la banda sonora original completa de la película aquí.

Opinión, que comparto, de Tury666 en filmaffinity.com:

Los presupuestos millonarios no hacen el cine.
Los efectos especiales no hacen el cine.
Los guiones brillantes no hacen el cine.
Los montajes perfectos no hacen el cine.
La fotografía exquisita no hace el cine.
El cine, el buen cine, tiene que llegar al corazón, tiene que cambiarte después de verlo, tiene que aportarte algo en tu formación como persona (como todo lo que sea arte: literatura, pintura...) Por eso esta cinta, que carece de todas esas cosas que ayudan a mejorar las películas pero que no son suficientes para convertir algo en una obra maestra; se basta de una simple historia, un puñado de tremendas canciones y unos cuantos sentimientos, para destaparse como una película casi única.
Como muestra, destacar que en algunos momentos, la mezcla de música y primeros planos, consigue que el bello de la piel se erice y el corazón lata a toda velocidad...increible!!