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viernes, octubre 31, 2008

Samaín

Percorre en silencio, desesperada,
unha bágoa esta alma en ruínas.

O vigor do pesar aquel
de non vivir, de non ser
xúbilo gozo aloumiño
bico deleite suspiro
lingua entraña paraíso.

Mísero exhausto anhelo abatido,
baleirado, esgotado, esvaecido.

Escura estación de paso.
Samaínicos pasos perdidos.

Ulises C.

jueves, octubre 30, 2008

Speed Painting - Scarlett Johansson

lunes, octubre 27, 2008

Fast Painting

Homenaje a las víctimas del 11-M (Leire Martínez)


Jueves

Si fuera más guapa y un poco más lista,
si fuera especial, si fuera de revista,
tendría el valor de cruzar el vagón
y preguntarte quién eres.
Te sientas en frente y ni te imaginas
que llevo por ti mi falda más bonita
y al verte lanzar un bostezo al cristal
se inundan mis pupilas.
De pronto me miras, te miro y suspiras,
yo cierro los ojos, tú apartas la vista,
apenas respiro, me hago pequeñita
y me pongo a temblar.
Y así pasan los días, de lunes a viernes
como las golondrinas del poema de Bécquer,
de estación a estación, de frente tú y yo,
va y viene el silencio.
De pronto me miras, te miro y suspiras,
yo cierro los ojos, tú apartas la vista,
apenas respiro, me hago pequeñita
y me pongo a temblar.
Y entonces ocurre, despiertan mis labios
pronuncian tu nombre tartamudeando,
supongo que piensas “Qué chica más tonta”
y me quiero morir.
Pero el tiempo se para y te acercas diciendo
“Yo no te conozco y ya te echaba de menos”
Cada mañana rechazo el directo
y elijo este tren.
Y ya estamos llegando, mi vida ha cambiado
un día especial este 11 de marzo,
me tomas a mano, llegamos a un tunel
que apaga la luz.
Te encuentro la cara gracias a mis manos,
me vuelvo valiente y te beso en los labios
dices que me quieres y yo te regalo
el último soplo de mi corazón…


Vídeos sobre Leire Martínez
y del renovado grupo La Oreja de Van Gogh


PARA LOS QUE SIEMPRE REGALAN UN VOTO DE CONFIANZA....
...HASTA EL ÚLTIMO SOPLO DE SU CORAZÓN


domingo, octubre 26, 2008

QUIERO SER

Letra de la cancion “Quiero Ser” de Amaia Montero
Quiero ser, una palabra serena y claraQuiero ser, un alma libre, de madrugadaQuiero ser una emigrante, de tu boca delirante,De deseos que una noche convertiste en mi dolor.
Quiero creer, quiero saber, que dormiré a la verita tuyaQuiero esconderme de miedo y mirar de una vezLos ojos que tiene la luna.
Quiero cantar a la libertad,y caminar cerca del mar, amarradita siempre a tu cintura,que esta locura de amarte no puede acabarpor mucho que te entren las dudasde si eres tú el que me hace tan feliz.
Quiero ser, la que te jure amor eterno.Quiero ser, una parada en la estación que lleva tu nombre.
Quiero ser el verbo fuego,quiero andarme sin rodeos, confesarte que una tarde empecé a morir por ti
Quiero creer, quiero saber, que dormiré a la verita tuyaQuiero esconderme de miedo y mirar de una vezLos ojos que tiene la luna
Quiero cantar a la libertad,y caminar cerca del mar, amarradita siempre a tu cintura,que esta locura de amarte no puede acabarpor mucho que te entren las dudasde si eres tú el que me hace tan feliz.
PARA LOS INCONDICIONALES DE UNA VOZ....

jueves, octubre 23, 2008

Viñeta de El Roto - El País


martes, octubre 21, 2008

Frases Célebres de Niños 2 (18 primeras páginas)


Los niños son seres libres que piensan libremente y que llegan más allá. Son más brillantes que nosotros y sus reflexiones y ocurrencias son mejores que las nuestras, porque nadie les ha retocado todavía el pensamiento con eso que llaman Educación. Y lo más importante: los niños usan el sentido del humor sin darse cuenta, como una fórmula más para decir con precisión lo que sienten. Sus argumentos son difíciles de contestar y dicen las cosas con una determinación que ya la quisiera para sí el mejor de los cómicos. Es evidente que con la edad hemos ido perdiendo la frescura de los niños que antaño fuimos, sin saber que la capacidad de ser feliz está en esa parte de nosotros con la que vinimos al mundo y que tal vez escondes por el qué dirán.


Desentierra la parte de niño que hay en ti y sácala a la luz. Sonríe como un niño, juega como un niño y tu vida mejorará inmediatamente.

PABLO MOTOS


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viernes, octubre 17, 2008

Adivinanzas y acertijos

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jueves, octubre 16, 2008

Los Pelayos (Iván y Gonzalo García-Pelayo)




Corría la década de los noventa cuando Gonzalo García-Pelayo, filósofo de vocación y bon vivant de carrera, llegó a la brillante conclusión de que «nada es perfecto». Si esto era así, no podía haber ninguna superficie que fuese absolutamente regular. Todas tenían que estar sometidas a algún tipo de desviación, incluso (¡eureka!) la de las ruletas. Y así fue. Con esta teoría bajo el brazo, Gonzalo, su hijo Iván, filósofo (él si de carrera) con una incipiente vocación de vividor, y una buena parte del resto de la familia, recorrieron los casinos de todo el mundo y, con laboriosa tenacidad, consiguieron hacer saltar la banca de los más prestigiosos locales de juego y obtener de ella pingües beneficios.
El clan de los Pelayos se hizo famoso en toda España y ocupó las portadas de varios medios de comunicación. Su suerte llegó a ser tan espectacular, que los propios casinos les prohibieron la entrada y los muchachos tuvieron que acabar por dedicarse a otros menesteres... siempre al margen de lo cotidiano.
Sus experiencias convierten la hazaña de los Pelayos en un relato lleno de acción que más tiene que ver con las aventuras de un Kerouac que con las afamadas desgracias de otros jugadores literarios.

«Yo de mayor quiero ser del clan de los Pelayos, para saltar la banca en los casinos.»
Joaquín Sabina



Diario de una ninfómana (Valérie Tasso)





Diario de una ninfómana es el conmovedor relato de una mujer francesa, de buena familia, licenciada en dirección de empresas, que narra su evolución vital a través de las relaciones sexuales que va teniendo: con los sepultureros de un cementerio, con un árabe muy aficionado a la Coca-Cola, con un policía sin escrúpulos, con desconocidos en lugares imprevistos... Multitud de vivencias que asume con la máxima libertad que tiene cualquier persona: la que uno se concede a sí mismo y no la que se ve obligado a tener.




martes, octubre 14, 2008

Juan José Millás - Mi pierna derecha (Los objetos nos llaman)

Mi padre estaba en el borde de la carretera, junto a su automóvil. Esperaba, con un bidón de plástico en la mano, que alguien lo recogiera. Yo iba en moto, con un casco que me ocultaba la cara. Me detuve junto a él sin identificarme.

—¿Te has quedado sin gasolina? —pregunté.
—Sí —respondió.
—Sube.

Mi padre subió a la moto sin haberme reconocido. Hacía cinco años que no nos veíamos, ni nos hablábamos. La última vez que nos habíamos dado un abrazo fue en el entierro de mi madre. Después, sin que hubiera sucedido nada entre nosotros, habíamos ido espaciando las llamadas telefónicas hasta que se cortó la comunicación.

Noté cómo agachaba la cabeza para protegerse del aire. Sin duda, reparó en el alza de mi zapato derecho, pues tengo esa pierna un poco más corta que la izquierda. Mi padre me había hablado muchas veces del disgusto que se habían llevado cuando, tras mi nacimiento, el médico les dio la noticia. Yo nunca lo he vivido como un drama, pero siempre me pareció que ellos se sentían culpables por aquellos centímetros de menos, o de más, según se mire: jamás conseguí averiguar cuál de las dos piernas consideraban defectuosa.

Conduzco con mucha agilidad, colándome entre los coches con movimientos que desde algún punto de vista podrían parecer imprudentes. Noté que mi padre, pese al pudor que le daba el contacto con otro hombre, se cogía a mi hombro con la mano izquierda mientras intentaba pegar a su muslo el bidón de plástico que llevaba en la derecha. Supe que no dejaba de mirar el alza del zapato. Sin duda, se habría preguntado por la posibilidad de que yo fuera su hijo. Quizá recordara la sucesión de médicos por los que había pasado, la cadena de radiografías, el rosario de soluciones, para llegar al fin a ese remedio sencillo, mecánico, de colocar un pequeño suplemento en el zapato de la pierna más corta. Entonces, ejerció sobre mi hombro una presión que podría interpretarse como una muestra de afecto a la que no respondí.

Al poco llegamos a la gasolinera, donde se bajó de la moto con el bidón de plástico en la mano. Le dije que no podía llevarlo de regreso hasta su coche y él respondió que no me preocupara, que ya encontraría a alguien. Noté que intentaba ver mi rostro a través de la visera ahumada de mi casco. Esa noche sonó el teléfono un par de veces en mi casa, pero colgaron cuando lo cogí.

lunes, octubre 13, 2008

Palabras curiosas: Calipigio

En las calles de Rio de Janeiro, no sólo en sus playas, tropieza uno a cada paso con esplendorosas mujeres, blancas, mulatas o negras, casi completamente desnudas, que muestran unas nalgas gloriosas, redondas y firmes, como estatuas griegas. La tanga, ese pequeño taparrabos que pasa entre ellas, no llega a esconderlas, y sus orgullosas propietarias --las calipigias mujeres brasileñas-- las lucen como el tesoro que, efectivamente, son.

Calipigio, palabra que, inexplicablemente, no figura en los diccionarios más comunes de español, proviene del griego kalipygos, voz usada para designar la famosa estatua de Afrodita, conocida en castellano como la Venus calipigia, atesorada en el Museo Real de Nápoles. Se trata de una copia romana de una escultura griega encontrada, se dice, en la domus áurea de Nerón, que luego pasó al Palacio Farnese, de ahí al del rey de Nápoles y de él a su localización actual. La voz griega está formada por kallos ‘bello’ (como en caligrafía) y pyge ‘nalgas’.

lunes, octubre 06, 2008

Pablo Neruda - Puedo escribir los versos más tristes esta noche



Puedo escribir los versos más tristes esta noche.

Escribir, por ejemplo: "La noche está estrellada,
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos."

El viento de la noche gira en el cielo y canta.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Yo la quise, y a veces ella también me quiso.

En las noches como esta la tuve entre mis brazos.
La besé tantas veces bajo el cielo infinito.

Ella me quiso, a veces yo también la quería.
Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.

Oir la noche inmensa, más inmensa sin ella.
Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.

Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.
La noche esta estrellada y ella no está conmigo.

Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.
Mi alma no se contenta con haberla perdido.

Como para acercarla mi mirada la busca.
Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.

La misma noche que hace blanquear los mismos árboles.
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.

Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise.
Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.

De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.

Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.

Porque en noches como esta la tuve entre mis brazos,
mi alma no se contenta con haberla perdido.

Aunque este sea el ultimo dolor que ella me causa,
y estos sean los ultimos versos que yo le escribo.

miércoles, octubre 01, 2008

Camposanto (Iker Jiménez)




En el invierno de 1977, en un cementerio a las afueras de un pueblo fustigado por una maldición secular, en el corazón de Castilla, apareció el cadáver de un reportero argentino.

Casi treinta años después, un joven periodista decide seguir la pista de aquel misterioso individuo y del terrible secreto que éste se llevó a la tumba: el mismo que a lo largo de la historia ha atormentado a generaciones de iniciados en las ciencias ocultas de todas las culturas.

Con la ayuda de expertos en Alto Ocultismo, forenses, informáticos de la policía, archiveros y sacerdotes, y tras recorrer el Viejo Toledo, Egipto o París, el protagonista de la novela se irá acercando al corazón del misterio. En su búsqueda contará con la ayuda inesperada de un artista muerto hace más de quinientos años: Hyeronimus Van Aecken, El Bosco, en cuya enigmática obra encontrará las pistas para desvelar los experimentos en busca de otras realidades que se llevan realizando al margen de la ciencia desde hace más de dos mil años.