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martes, agosto 30, 2011

Cadena Perpetua (The Shawshank Redemption)



Acusado del asesinato de su mujer, Andrew Dufresne (Tim Robbins), tras ser condenado a cadena perpetua, es enviado a la cárcel de Shawshank. Con el paso de los años conseguirá ganarse la confianza del director del centro y el respeto de sus compañeros de prisión, especialmente de Red (Morgan Freeman), el jefe de la mafia de los sobornos. (FILMAFFINITY)


En las nominaciones a los Oscars de 1994 apareció una "desconocida" película con 7 nominaciones, dirigida por un novato y con un reparto sin estrellas. Pero ese año "Forrest Gump" arrasó con todo y este drama carcelario se fue de vacío. Desde entonces ha habido una constante reivindicación de la calidad y del conjunto de valores que encierra esta entrañable y entretenidísima historia sobre la amistad. El guión (basado en el relato de Stephen King "Rita Hayworth and Shawshank Redemption") te atrapa poco a poco en un crescendo magistral, regalando uno de los finales más bellos de las últimas décadas. Robbins nunca ha estado mejor, provocando con su contenida interpretación una empatía que me recuerda a Gregory Peck en "Matar a un ruiseñor". Y por último está Morgan Freeman, con una mirada tierna y sincera que te sentencia a quererlo a perpetuidad, sin necesidad de cadenas.

lunes, agosto 22, 2011

Los catedráticos (Pan y Circo)

viernes, agosto 12, 2011

Es mejor así (Neuromante)


Es mejor así. Ignorar los latidos del corazón. Hacer oídos sordos a las voces del pasado. Caminar descalzo por el barro. Cantar bajo la lluvia con el cuerpo encorvado.

Es mejor así. Desafinar fados y tangos bajo un cielo encapotado. Arrancar gritos desgarrados. Hacer jirones el miedo a vivir, ese miedo que nos está matando.

Es mejor así. Desafiar a la verdad con dardos envenenados. Hacer señales de humo a quien no esté escuchando. De ser algo, ser incendiario.

Es mejor así. Romper a reír cuando doblen las campanas. Si doblan es porque alguien celebra algo. No es para tirarse del campanario.

Morderte es preferible a besarte. Desearte mucho mejor que tenerte. ¡Qué diablos! Tú eres mejor que ninguna y como yo no hay nadie.

Es mejor así. Así está mejor.


Neuromante

miércoles, agosto 03, 2011

Si tú me dices ven lo dejo todo pero dime ven (Albert Espinosa)



Para Dani, la vida de repente deja de tener sentido. Tiene cuarenta años, amaba a “ella”, su pareja, y con ella planeaban tener un niño. Se llamaría Izan, las paredes de su habitación estarían llenas de estrellas, y su llegada sería señal de eterna felicidad. Pero “ella” hace las maletas y se va. Al mismo tiempo, Dani recibe una llamada a la que se aferra como si ahora eso fuera lo único que puede hacer en esta vida.

Dani es un buscador de niños perdidos, y esta vez debe viajar a Capri para cumplir su misión. Justamente Capri, el escenario de su descubrimiento, el lugar en donde, gracias a dos personas extraordinarias, tuvo lugar su verdadera iniciación en esta, su vida que ahora se pierde en un incierto recorrido. Junto con Dani, el lector se reencuentra con dos personas queno olvidará. Un anciano que le descubrió el significado de las cosas, un viajero que le transmitió un saber excepcional. Ambos salvaron su vida, la de un chico que había perdido a sus padres, librado a su albedrío.

Un viaje hacia una sensibilidad nueva, distinta; ese modo único de ver y leer la vida de Albert Espinosa: amor, vida, muerte y enfermedad. Soledad y amistad –también la maravillosa amistad que puede establecerse entre quien está a punto de dejar esta vida y quien acaba de llegar a ella–, y esa obligación de ser felices que, una vez más, este dotado escritor nos transmite con su talento inusual.

Los enamoramientos (Javier Marías)


«La última vez que vi a Miguel Desvern o Deverne fue también la última que lo vio su mujer, Luisa, lo cual no dejó de ser extraño y quizá injusto, ya que ella era eso, su mujer, y yo era en cambio una desconocida…» Así comienza Los enamoramientos, la nueva novela de Javier Marías, consagrado como uno de los mejores novelistas contemporáneos.

María Dolz, la protagonista de esta novela, sólo supo su nombre «cuando apareció su foto en el periódico, apuñalado y medio descamisado y a punto de convertirse en un muerto, si es que no lo era ya para su propia conciencia ausente que nunca volvió a presentarse: lo último de lo que se debió de dar cuenta fue de que lo acuchillaban por confusión y sin causa».

Con una prosa brillante y cautivadora esta novela reflexiona sobre el estado de enamoramiento, considerado casi universalmente como algo positivo e incluso redentor a veces, tanto que parece justificar casi todas las cosas: las acciones nobles y desinteresadas, pero también los mayores desmanes y ruindades.

Los enamoramientos es también un libro sobre la impunidad y sobre la horrible fuerza de los hechos; sobre la inconveniencia de que los muertos pudieran volver, por mucho que se los haya llorado y que en apariencia nada se deseara tanto como su regreso, o al menos que siguieran vivos; también sobre la imposibilidad de saber nunca la verdad cabalmente, ni siquiera la de nuestro pensamiento, oscilante y variable siempre.

El verano de los juguetes muertos (Toni Hill)


El inspector Héctor Salgado lleva semanas apartado del servicio cuando le asignan de manera extraoficial un caso delicado. El aparente suicidio de un joven va complicándose a medida que Salgado se adentra en un mundo de privilegios y abusos de poder. Héctor no solamente deberá enfrentarse a ello, sino también a su pasado más turbio que, en el peor momento y de modo inesperado, vuelve para ajustar cuentas.
Los sueños, el trabajo, la familia, la justicio o los ideales tienen un precio muy alto... pero siempre hay gente dispuesta a pagarlo.

Trainspotting (Irvine Welsh)


Muy pocas veces alguien se atrevió a recomendar tan fervientemente una novela. «Merece vender más ejemplares que la Biblia», afirmó Rebel Inc., una insolente revista literaria escocesa. De inmediato celebrada por los críticos más estrictos pero leída también por aquellos que raramente se acercan a los libros, "Trainspotting" se convirtió en uno de los acontecimientos literarios y también extraliterarios de la última década. Fue rápidamente adaptada al teatro y luego llevada a la pantalla por Danny Boyle, uno de los jóvenes prodigio del cine inglés. Sus protagonistas son un grupo de jóvenes desesperadamente realistas, ni se les ocurre pensar en el futuro: saben que nada o casi nada va a cambiar, habitantes del otro Edimburgo, el que no aparece en los famosos festivales, capital europea del sida y paraíso de la desocupación, la miseria y la prostitución, embarcados en una peripecia vital cuyo combustible es la droga, «el elixir que les da la vida, y se la quita». Welsh escribe en el áspero, colorido, vigoroso lenguaje de las calles. Y entre pico y pico, entre borracheras y fútbol, sexo y rock and roll, la negra picaresca, la épica astrosa de los que nacieron en el lado duro de la vida, de los que no tienen otra salida que escapar, o amortiguar el dolor de existir con lo primero que caiga en sus manos.



La chica mecánica (Paolo Bacigalupi)


Bienvenidos al siglo XXII. Anderson Lake es el hombre de confianza de AgriGen en Tailandia, un reino cerrado a los extranjeros para proteger sus preciadas reservas ecológicas. Su empleo como director de una fábrica es en realidad una tapadera. Anderson peina los puestos callejeros de Bangkok en busca del botín más preciado para sus amos: los alimentos que la humanidad creía extinguidos. Entonces encuentra a Emiko... Emiko es una «chica mecánica», el último eslabón de la ingeniería genética. Como los demás neoseres a cuya raza pertenece, fue diseñada para servir. Acusados por unos de carecer de alma, por otros de ser demonios encarnados, los neoseres son esclavos, soldados o, en el caso de Emiko, juguetes sexuales para satisfacer a los ricos en un futuro inquietantemente cercano... donde las personas nuevamente han de recordar qué las hace humanas.

Nada (Carmen Laforet)


Andrea llega a Barcelona para estudiar Letras. Sus ilusiones chocan, inmediatamente, con el ambiente de tensión y emociones violentas que reina en casa de su abuela. Andrea relata el contraste entre este sórdido microcosmos familiar y la frágil cordialidad de sus relaciones universitarias. Finalmente los dos mundos convergen en un diálogo dramático. Comparada por la crítica con Cumbres borrascosas, Nada es un prodigio de la creación artística.

En definitiva, Nada es un testimonio poderoso y envolvente de una época enfermiza y en ocasiones luminosa, que hace que el lector se sumerja de inmediato en cada uno de los espacios que nos describe su protagonista. De la misma manera que Andrea sufre, encerrada en un ambiente del que le es imposible salir, nosotros nos enclaustramos con ella entre esas cuatro paredes de Aribau, caminamos por el gótico y vamos a la universidad… todo gracias a la atrayente prosa de Carmen Laforet.

Como en un doloroso parto, Andrea saldrá del nido familiar mucho más dura y curtida de lo que entró. También más dolida y autoconsciente. Lo importante, al fín y al cabo, es que sigue su propio camino. Así, Nada se erige como el testimonio de una juventud que lucha con uñas y dientes por no verse envuelta por los errores de un pasado que no se ha elegido.

El cuaderno de Maya (Isabel Allende)


«Soy Maya Vidal, diecinueve años, sexo femenino, soltera, sin un enamorado, por falta de oportunidades y no por quisquillosa, nacida en Berkeley, California, pasaporte estadounidense, temporalmente refugiada en una isla al sur del mundo. Me pusieron Maya porque a mi Nini le atrae la India y a mis padres no se les ocurrió otro nombre, aunque tuvieron nueve meses para pensarlo. En hindi, maya significa “hechizo, ilusión, sueño”, nada que ver con mi carácter. Atila me calzaría mejor, porque donde pongo el pie no sale más pasto.
Mi historia comienza en Chile con mi abuela, mi Nini, mucho antes de que yo naciera, porque si ella no hubiera emigrado, no se habría enamorado de mi Popo ni se habría instalado en California, mi padre no habría conocido a mi madre y yo no sería yo, sino una joven chilena muy diferente.»