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sábado, diciembre 11, 2010

Diego Vasallo - La tarde



La tarde parecía una señal
de luz derramada sobre el mar.
El tiempo una inscripción en un puñal
y el mundo comenzaba a declinar.

Horas que se lleva el viento,
enigmas sin resolver,
este pequeño infinito incierto no es el de ayer.
Un crepúsculo en el sombrero
de piel de esparto de imitación
y esta bruma cubriendo el cielo de sin razón.

Tortugas que leen el porvenir
en el rastro tembloroso de un avión.
Estas arrugas que no se pueden corregir,
estos pasados sin absolución.

Nubes que traen olvidos,
la noche que está al caer,
estos abismos desprevenidos en el atardecer.
Presagios en miniatura,
sueños sin vocación,
dunas de piel oscura al sur de Mahón.

Esta mentira este espejismo, esta ficción
y estas palabras tan penosas de creer.
Esta tarde parece un escorpión
y la vida un hueso duro de roer.

Hojarasca en los bolsillos,
piedras en el talón
desconchados amarillos en el corazón.
Una gaviota desencantada
con miedo a la felicidad
y este arrebato que ha quedado en nada en su fragilidad.